RESEÑA HISTÓRICA

Nuestra historia se remonta al año de 1.981 en el que una familia, desafiando los obstáculos de la época y sin más recursos que su espíritu emprendedor y su confianza en la región de aquel entonces, y viendo la posibilidad de producir por sí mismos el pollo, se aventuraron a iniciar la empresa, con un modesto capital y aprovechando unas instalaciones que poseían en el corregimiento de La Florida, en la ciudad de Pereira. Este lugar fue adecuado y con una pequeña planta donde laboraban 10 operarios de la región, dieron inicio a Zarpollo.

Para sus fundadores nada les fue más claro que la delicada responsabilidad que asumían de manejar adecuadamente el proceso de pollo para el consumo humano y la convicción que nada era tan vital a su audaz iniciativa como la confianza pública, y para ganarla no disponían de más argumentos que sus propias creencias: Fe en el Trabajo, Respeto a la Calidad, y Rectitud en el obrar.

Gracias a la acogida que tuvo el producto de Zarpollo entre la población y los diferentes clientes, la planta de producción empezó a tornarse estrecha y por tal motivo se debió pensar en un lugar más amplio. Fue entonces cuando en 1.992 la planta de producción es trasladada a la actual sede, ubicada en el sector de Pedregales, en el municipio de Dosquebradas, Risaralda. Así mismo se desarrolló de manera acelerada el proceso de mercadeo y distribución. Hasta llegar al punto de abrir un distrito comercial en 1997 en la ciudad de Cali, otro distrito en Manizales en el año 2000, para así tener en el día de hoy, distribución en todo el eje cafetero, Cali y Norte del Valle. En Noviembre, del año 2009, es puesto en marcha el distrito Bogotá, con el propósito de incursionar en tierras capitalinas.

El vigoroso crecimiento de la Procesadora Avícola del Risaralda S.A; su solidez económica y su arraigo en el país como organización productora ha sido el resultado de un pausado y bien planteado desarrollo, mentalidad abierta e innovadora, tendencia a pensar en grande, delicado aprecio por los clientes y amigos, obsesión por la calidad y la excelencia y sobre todo una perseverante fidelidad a los principios éticos fundamentales. Además el hecho que la empresa pueda ejercer un estricto control de calidad desde el levante de los pollos, pasando por proceso y postproceso hasta llegar a la etapa final de comercialización y distribución, le asegura a cada uno de sus clientes la confiabilidad de estar adquiriendo un producto fresco y de óptimas condiciones para su consumo.